Foto extraida de :(Metropolis/Walter UFA)
Hola a todos; hoy quiero que hablemos de algo que nos pasa
desapercibido, pero que está ahí, delante de nuestros ojos. Es el ciclo de la
normalidad.
Fijaos en el cine. Siempre hay dualidad de dos caras del
bien y el mal; todo se repite como el ajo. Lo vemos en películas de policías,
de política o de historias, como el Dr. Jekyll y Mr. Hide. Hay en conclusión
una infinidad de películas, y ese límite se está traspasando. Las películas
menos originales, sin personalidad, se han vuelto lineales y grises. Mirad los
Oscars: ya no se busca el guion especial, todo son sagas y reciclaje, de
guiones adaptados a bestsellers y teatro, historias que ya funcionaron en
taquilla, y que los productores no se arriesgan por miedo.
Son como aviones en pista; todo está listo para el
despegue, pero sin empezar a viajar, nadie apuesta por una historia con chispa,
sólo a lo seguro, porque ya funcionaron diez veces antes y para colmo, las
subvencionadas películas ideológicas, (la normalidad), como quien da caramelos
a la salida de un colegio. Nos ofrecen lo que antes era impensable. Y lo hacen
con una técnica muy vieja: una mentira; de tanto repetirla, se vuelve verdad.
Tanto ver una imagen en pantalla, dejamos de cuestionarla.
Es lo que llaman la ventana de Overton. El arte de hacer
que mires un cuadro desde la esquina de atrás hasta que esa idea sea aceptable
y su perspectiva. Nos van moviendo en el marco de lo que aceptamos y además lo
vamos normalizando. Lo que ayer era radical, hoy es un hobby, y mañana….
“Mañana será nuestra nueva normalidad”. Quien quiera que me entienda, que yo lo
intento.
Cibeles
Entiendo que quieres transmitir la sensación de que muchas ideas y productos culturales terminan repitiéndose hasta parecernos inevitables. Aun así, quizá el reto no sea rechazar todo lo nuevo o diferente, sino seguir manteniendo una mirada crítica y consciente para decidir por nosotros mismos qué aceptamos y qué no.
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