Unos
meses antes de que Sant Jordi alce su espada frente al dragón y, de la herida
de la bestia, broten rosas capaces de teñir de rojo calles y balcones, en el
SRC Burriac de Premià de Mar ya empieza otra batalla: la de la ilusión, la
constancia y la esperanza.
Bajo
el nombre de Burriac, que evoca al castillo que vigila desde lo alto nuestras
tierras vecinas de Cabrera de Mar, nos ponemos manos a la obra para que la
magia de la Diada florezca también entre nosotros y se extienda por cada rincón
de Premià de Mar.
En
nuestros talleres, usuarios, profesionales del centro y la querida voluntaria
Marga compartimos mucho más que una actividad. Compartimos tiempo, confianza y
ganas de crear. Entre risas, paciencia y manos entregadas, nacen pequeñas obras
inspiradas en Sant Jordi: dragones juguetones –con piruleta incluida –, rosas
hechas de tela y cartón con mucho color, puntos de libro que guardarán nuevas
aventuras e imanes destinados a llenar de alegría los hogares; entre un largo
etcétera.
Cada
una de estas piezas se expone y se vende en la antigua plaza del Ayuntamiento
de Premià de Mar durante la Diada. Pero su valor va mucho más allá de lo
material, porque todo lo recaudado se dona íntegramente a una entidad sin ánimo
de lucro.
Previamente, en la actividad que se realizan los miércoles
por la mañana en el centro, en la Asamblea, todos los asistentes a la
misma y/o a las diferentes actividades realizadas por dicho Centro, sugieren
una Asociación como beneficiario del importe recaudado. Los tres candidatos con
más votos propuestos durante las semanas previas, llega a su recta final, con
la nueva y última votación entre ellos. Siendo la entidad ganadora en última
instancia la que tendrá el honor de venir a visitarnos, contarnos en primera
persona el proyecto y sus particularidades y recogerá el premio final.
Este año, el Agrupament Escolta Amon-Ra ha sido el claro
vencedor. Una entidad donde la tarea principal es la educación en el ocio de
los niños y jóvenes del pueblo. Próximamente nos visitarán para compartir su proyecto,
explicarnos la tarea que realizan y recoger un premio económico que nace del
esfuerzo colectivo y del corazón de muchas personas del SRC Burriac.
Pero si algo hace especial esta historia es quiénes dan vida a cada rosa y a cada dragón. Todas estas manualidades han sido creadas en las actividades organizadas en Art i Acció, Espai d'Art i Monogràfics, principalmente; y por personas con problemas de salud mental. Personas que, cada día, libran combates silenciosos contra sus propios dragones: el miedo a salir de casa, la inseguridad de no sentirse capaces, la frustración de que algo no salga como imaginaban, la vergüenza de exponerse ante los demás o de atender una parada llena de gente.
Y,
aun así, avanzan. Como auténticos caballeros y heroínas de lo cotidiano,
enfrentan sus propios dragones para tender la mano a otros colectivos que
también necesitan apoyo. Cambian el miedo por valentía, la duda por esfuerzo y
el silencio por solidaridad.
Porque
en el SRC Burriac no solo se hacen manualidades. Se construye autonomía. Se
recupera confianza. Se aprende a empezar y terminar tareas que parecían
imposibles. Se descubre la alegría de sentirse útil y la fuerza de pertenecer a
un grupo que no juzga, sino que acompaña; que no estigmatiza, sino que abraza. Todos estos pequeños quehaceres que
nos propone el gran equipo que forma el SRC Burriac, nos proporciona bienestar
con uno mismo, nos hace sentir útiles, nos da confianza, fortaleza y, sobre
todo, sentimiento de pertinencia.
Con ese mismo espíritu, las personas que participan en la actividad Llibre Actiu montan cada año una parada frente al centro para acercar la lectura al vecindario. Allí invitan a intercambiar libros o simplemente a donar historias que merecen seguir viajando de mano en mano. Porque también los libros, como las rosas, tienen el poder de unir personas. Y aunque sin el beneficio económico que generan las manualidades de las otras actividades, con una sonrisa y con mucha ilusión, los voluntarios de dicha actividad dan a conocer a la población el servicio que ofrecen; e invitan a todo el que lo desee, la aportación de libros, haya o no la contribución implícita de intercambio por otro libro.
A quienes no habéis podido participar en los talleres, y a quienes todavía desconocéis todo lo que florece detrás de nuestra parada de Sant Jordi, os animamos a acercaros el próximo año.
Porque para muchos, comprar una rosa, un punto de libro o un pequeño detalle puede parecer un gesto sencillo. Pero para nosotros significa mucho más: aceptación, gratitud, autoestima y la certeza de que, incluso después de las batallas más difíciles, siempre puede volver a brotar una rosa.
Cougar
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