2 de juny de 2014

WALKING INTO CLARCKSDALE DE JIMMY PAGE Y ROBERT PLANT


Después de finiquitar la carrera del grupo madre, los tres miembros supervivientes tomaron caminos divergentes “más o menos” con una carrera también más o menos activa, hablaremos básicamente de los firmantes del disco, sobre el mismo y sobre su trayectoria.

Robert Plant tuvo y también tiene una carrera importante como solista, todo a pesar del problema de su voz que fue degenerando en cuanto a calidad; le operaron de la garganta sobre el año 74 calculo yo, y durante los 80 hasta la actualidad su capacidad vocal no era ni una sombra de lo que fue.

Jimmy Page estaría en un caso parecido en su condición de guitarrista haciendo un mal papel “por decirlo así” con los Honey Dreapers donde colaboraba con otros músicos prestigiosos, pero como contrapartida si que mostró genialidad en el único disco a su nombre el Outrider, un disco infravalorado, en parte por el tipo de sonido de la época “los 80”.

El caso es que su unión para un proyecto conjunto con el afamado vocalista David Coverdale, Coverdale-Page en el 1993, que podría decirse en parte mediocre pero disfrutable para los fans, puso en movimiento a Plant con respecto a su antiguo colega; así el directo No Quarter, respetable como espectáculo gracias al movimiento de músicos para ponerlo en marcha, pero donde el dúo protagonista hacían el ridículo cada uno por su lado, y datado en 1994. He dado estos datos básicamente para llegar al disco que quiero reseñar.

Apareció en 1998 y yo escuché una canción por la radio que me sorprendió “Most High” que junto con la curiosidad hizo que me comprara el disco de inmediato.

Hay opiniones controvertidas de que podría ser una continuación y el camino natural tras el “ In through the out door” pero veinte años después, y es un error a mi parecer, porque es imposible llegar a aquellos niveles de aquella etapa pasada en cuanto a muchas cosas, también mencionar que el grupo tenía defectos importantes, pero eso no quita toda su influencia en la música popular posterior.

Pero el disco en sí, es un gran retorno con un bajista y un batería jóvenes, uno de ellos el yerno de Robert Plant por cierto; es un disco con una imaginería nueva y muy especial desde ya la portada, y muy ambicioso además pero que no acaba de cumplir sus objetivos en cuanto a la calidad de las canciones y de dar un giro revolucionario en su carrera, eso sí, es un gran disco pero con grandes carencias, aunque si que se observa que es una recopilación de ideas de toda su carrera con dignidad y talento, y aunque lo pensaba dejar para el final del artículo¡el que tuvo retuvo!.

Se observa una mejora en la forma de tocar de Page a lo mejor consciente de sus limitaciones o a lo mejor porque es distinto a todo lo anterior y el propio Plant también canta mejor, utiliza bien su voz porque tiene talento y porque es gato viejo al igual que su antiguo colega.

El disco dura como una hora, no como los discos clásicos y nos quiere ofrecer todo un abanico de canciones bajo un prisma nuevo. Doce en total y quiere tocar también muchos palos, todo bajo ese prisma.

He hablado al principio de Most High la canción que finalizaría la cara A. Y realmente es el mejor tema del disco, o su single más remarcable. Para que se hagan una idea; querían repetir el Kashmir, “una monstruosidad” épica, pero en esta nueva canción el sonido insinuado de música de la India queda transformado en algo que suena totalmente oriental desde Marruecos a la misma India  pasando por Egipto, y una sinfonía desbordante de canción que podría tener su raíz  en el disco No Quarter en directo y las canciones orientalistas Kashmir y Four Sticks, que fueron estructuras o armazones con un relleno de orquestas de músicos marroquíes y egipcios.

Me gustaría como ya he hecho en otras ocasiones ir tocando los temas de este álbum, en solitario o agrupados, eso ya se verá según el estilo, sonido o circunstancias varias.

Son doce temas, un intento de retorno serio y sonado, aunque los resultados sean irregulares.

Shining in the Light abre el disco y es una canción a su estilo particular, a medida que se va desarrollando, se aprecia más, pero tanto el fondo como el envoltorio o arreglos necesita de algo, no,no la podría haber compuesto cualquiera.

When the world was young la agruparía junto a Blue train o When was a child, ambiciosas, intento de romper y grandilocuencia. Ya se observa en los títulos de las canciones, en realidad quieren recoger la  tradición de temas del Houses of the holy como The rain song y No quarter pero con una musicalidad innovadora y que quiere ser como todo el álbum, más sofisticadas pero son más imperfectas.

Yo agruparía Upon a golden horse, Please read the letter y Burning up; no son tan ambiciosas pero por lo tanto el resultado para mí es mejor en las tres.

Please read the letter está versionada en el disco de hace pocos años de Robert Plant y una de las divas del country y del americana Allison Krauss con la producción de T. Bone Burnett donde sí se aprecia en esta versión country el desnudo de la canción que queda totalmente transformada, y de Burning up solo decir que el cambio de ritmo final de la canción fue muy criticado en una reseña que leí no hace mucho; para mí es de lo mejor del disco y es herencia de los discos de los setenta.

Y como de Most High ya he hablado suficiente  solo nos quedan cuatro temas que los agruparé por parejas: la siete y la ocho y las dos con las que finaliza el disco.

Heart in your hand y Walking into Clarksdale, en principio estas y las otras dos son las que menos me gustaban del disco, me resultaban un tanto aburridas años atrás pero ahora las aprecio por complejas, serias y si se puede decir de algo hecho por ellos, discretas.

Y House of love y Sons of freedom quieren ser un contundente final y dar carpetazo al disco, son canciones no muy largas y como en el tono general, pero aquí más, quieren innovar; el ritmo electrónico de House of Love, que “se me acaba de ocurrir” pudiera tener relación con aquel ritmo de batería inolvidable y tantas veces imitado de John Bonham en When the levee breaks, “que influyó incluso en la música electrónica”, pero tal vez pudiera ser solo una sensación particular mía.

Sons of freedom es el final y quiere “o es” tan potente como el Immigrant song, o el Feeling hot de Page y Coverdale, en cuanto a calidad general estaría en un puesto intermedio de las dos siendo Feeling hot la que menos me gusta de aquel disco con unos coros que me recuerdan a ¡Bon Jovi¡.

Sons of freedom tiene la búsqueda del sonido, es más exótica, fallida, haciéndose pesada y House of love en este último aspecto no me resulta mejor.

Creo que es un buen disco viniendo de quien viene con sus pros y sus contras, pero no se puede comparar con ningún disco de la exitosa época pasada de estos músicos más sus otros dos geniales colegas de aquella formación entre el año 68 y el 80, pero es muy meritorio y con todos sus aciertos y defectos, efectivamente no lo podría haber hecho un cualquiera.


E.

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