9 de febrer del 2026

El diario de Bitácora


Foto extraida de: https://pixers.es/fotomurales/tulipanes-campo-con-mariposas-39105621
 
No es tan fácil, aprender a vivir después de sobrevivir, años atrás, no tenía calidad de vida, no es que me estuviera muriendo, simplemente eran crisis epilépticas pero tampoco la estaba viviendo, era caótico vivir entre dos mundos, el consciente y el inconsciente porque este mundo, no puede ser tan inconstante, lo que para hoy, ya es pasado y mañana se habrá olvidado. No somos capaces de ver la realidad, afrontar el presente pero sí un futuro incierto de medias verdades, aceptar las mentiras, ensombrecidas de la cobardía con el tiempo del baúl de los recuerdos guardados que no nos pertenecen de lo vivido. Que nadie os quite vuestra esencia, porque somos auténticos. Sí, he trabajado en muchos sitios, es más, realmente no me acuerdo de todos, pero el estigma de la enfermedad sólo lo sufrí a la hora de trabajar, realmente no fui consciente en esas situaciones, pero para mí se convertían en un reto. Hay momentos que os habéis perdido en vuestro interior, no os mintáis, escucharos, no quiero que caigas en el error, aquí nos embarcamos en mi viaje, año 2026, ha llegado el fin del principio, de mis incoherencias, absurdas e impuestas por la moral de modas y estéticas, de sociedades que se confunden por la ética impuesta, “para y por humanos”, sin entender el poder, de dar, quitar y juzgar sin causa, con un tono de un plan maquiavélico pero yo no soy quién o más bien, una conocida por conocer y (razonar).

¡Tú decides! Bastante tengo yo con lo mío. A los quince me diagnosticaron epilepsia, y desperté en el hospital, no entendía nada, los médicos, las pruebas, medicación, durante un tiempo las crisis eran en el sueño y no me enteraba de nada, y la enfermedad fue cogiendo sus apellidos (luces, entumecimiento, descargas eléctricas) y cambiaron los años, las crisis, los neurólogos, las pruebas, la medicación. Pero nada servía y está vez la enfermedad no me dejaba tiempo libre, llegaron a decir que no era ella, que tal vez era ansiedad pero yo me conocía, ella era inconstante, a veces lo peor de una enfermedad no es el apellido sino la medicación y adaptarse a ella y convivir que no te gane, los efectos secundarios es lo más difícil. En bachillerato tuve que dejar de estudiar, en las primeras crisis, más tarde empecé a trabajar mientras que no tienes crisis eres libre. Que no te gane la partida ya tendrás tiempo para recuperarte, cuando la batalla la iba ganando yo me puse a trabajar esas son las veces donde realmente lo pasas mal. Es injusto e ilógico que te digan no trabajas porque estas enferma cuando no es así, un ciego no ve, un sordo no oye, son discapacidades invisibles pero no están enfermos. No son enfermedades físicas. La epilepsia es distinta, es verlo o no creerlo. Es una mezcla de lo físico y la psique, si queréis llamarlo así cuando me cogieron o me echaron para trabajar viéndolo ahora me siento que lo que no mata engorda y el que no lo entiende tonto él. Supongo que el tiempo endurece, pero en aquella época las cosas eran así. Que nada ni nadie os quite vuestra esencia, porque somos auténticos, si en algún momento os habéis perdido en vuestro interior, no os mintáis, escucharos, dejaros ayudar, explicarlo por más que le deis vueltas se que le daréis el final peor acumulareis ansiedad, pero hay que coger el toro por los cuernos. El miedo fantasma desaparecerá, no sé qué va a pasar en este mundo y menos en mi vida. Yo, no busco culpables, es más bien estar en paz con la vida y aceptar lo que hay vivir tranquila y estar en paz. Con el tiempo aprendes y te transformas como las mariposas y el vino viejo.

Cibeles